Nuestro alumno Javier Domínguez Prieto de 1º de Bachillerato ha ganado el primer áccesit del XIV concurso "El Brocense" de Microrrelatos en la modalidad de Bachillerato con su microrrelato titulado "Alzheimer":

 

          Es desolador cómo un día soleado, repleto de vida, alegría, con felices niños jugando y correteando por las calles, con una pareja de octogenarios paseando y dando de comer a unas inocentes palomas pequeñas migas de pan sentados en el viejo banco del parque, desteñido y astillado por el incesante paso del tiempo. Cómo todo eso puede cambiar en un instante al aparecer una gran nube gris que nubla toda esa alegría y arremete, sin arrebato alguno, contra esa felicidad que recorre el alma de los niños.

   Resulta curioso. Un día de primavera un pequeño haz de luz, que entró desapercibido por una diminuta rendija que había en la persiana de mi habitación, se posó sobre mi pesado párpado derecho cuando yo dormía. Hice el amago de incorporarme, pero fui incapaz, era tal el sueño que me resultaba imposible, hiciera el esfuerzo que hiciera, impedir que mis parpados cayesen lentamente con el fin de hacerme entrar en un profundo sueño.

            Me incorporé lentamente y me senté en el borde de la cama, pensativo y mirando a la nada, en uno de esos momentos en los que te planteas cuestiones que en cualquier otro instante no te planteas. Introduje los pies en mis zapatillas de estar por casa, y me dirigí hacia la ventana para salir a la terraza. Al subir la enorme persiana, una brillante luz cegadora recorrió toda mi habitación y me obligó a cerrar los ojos, ahogando mi mente en una profunda oscuridad.

   Desayuné mi tostada con un zumo de naranjas que yo mismo cultivaba en mi huerto, y como todas las mañanas, puse la tele. No encontraba nada interesante, hice zapping un largo rato, y opté por dejar el informativo. En ese momento, apareció el señor del tiempo informando de que se avecinaba una gran nube que llevaba consigo una densa y gris niebla, y que iba a permanecer todo el día. En ese momento pensé que era una lástima que el buen día que hacía se nublara por completo. Me tiré, sin darme cuenta, un buen rato viendo la tele; los minutos se me hacían segundos.

   Fui de nuevo a mi habitación, y, como había hecho antes, me asomé a la ventana para ver si esa nube de la que hablaba el señor del informativo estaba cerca. Miré tímidamente para que la luz no me cegara, pero me percaté de que ya no había apenas luz, la nube se estaba aproximando. Salí al jardín para aprovechar el poco tiempo que quedaba antes de que la dichosa nube se adentrara, sin remordimiento alguno, en la ciudad. En poco más de una hora, la niebla se había apoderado de absolutamente todo, como si de una tela opaca se tratase, sin dejarme a penas distinguir aquellos objetos y paisajes que veía todos los días, como si me borrara todas las imágenes de la mente. Era agobiante.

   ¡Maldita niebla!, que entraste en mi cerebro borrando así mis imágenes, mis recuerdos, impidiéndome hacer las cosas que verdaderamente me llenaban, que me hacían disfrutar, haciendo que días de plena lucidez se convirtieran de repente en días oscuros y tenebrosos. Me arrebataste sin compasión mi forma de pensar, mi memoria, mi carácter. Te llevaste contigo mi vida.

 

¡Enhorabuena Javier!

 

FUENTE: http://www.brocense.com/micros.asp